Prince

4.00

Un demo casero de los 80 nos muestra a un joven genio explorando una intimidad divertida y atrevida

por KORY GROW | 09 Nov de 2018

ILUSTRACIÓN POR Olaf Hajek


UN PRINCE NUNCA ANTES VISTO

En 1983, Prince era un genio en ascenso en una histórica carrera que llegaría a redefinir el pop. Un año antes había llegado al Top 10 con su álbum doble de synth funk 1999, y también estaba trabajando en Purple Rain, el álbum / película que mostró una versión de su vida en proporciones del tamaño de los Beatles. Un día, en medio de todo esto, Prince hizo un demo en piano en su estudio de Chanhassen, Minnesota. La mayor parte de lo que grabó eran proyectos sin terminar, algunos covers e improvisaciones divertidas. Es posible que Prince nunca hubiera dejado que esto saliera a la luz; es un trabajo espontáneo e íntimo, incluso para un artista tan audaz como él. Pero ahora, esa sesión ha visto la luz en Piano & a Microphone 1983, un vistazo fascinante a un lado de su genialidad que no conocíamos.

“¿Podrías apagar las luces?”, pregunta Prince mientras toca unas notas de jazz al comienzo de su actuación. Cuando está solo se muestra relajado y sugestivo, pasa de una versión a otra —90 segundos de Purple Rain, una recreación de International Lover de 1999— y ejercita sus dedos como si fuera un pianista improvisando algunos clásicos de Sinatra en el Waldorf.

Podemos verlo incorporar su arte a la historia musical estadounidense. En un momento de audacia, interpreta con sentimiento Mary Don’t You Weep, una canción que ha sido cantada por artistas que van desde Aretha Franklin hasta Bobby Darin; y luego canta un poco de Strange Relationship, un tema de funk que apareció en Sign o’ the Times de 1987.

El resultado es un excepcional álbum póstumo que nos permite conocer un nuevo lado de este gran artista. Escucharlo ahora es como un acto de voyerismo al espiar a un genio trabajando; vemos cómo desarrolla sus ideas mientras explora una parte de su arte que no estaba listo para mostrar.

A veces el cantante es alegre y divertido; canta con una voz áspera como la de James Brown, dice “Good gawd!” constantemente y zapatea mientras toca. El álbum comienza con 17 Days, el lado B de When Doves Cry, en el que marca la batería y tararea la línea de sintetizador. En la inédita Cold Coffee and Cocaine —un blues al estilo Ray Charles— canta: “This is the last time, baby / I eat over at your place / All I get is this cup of cold coffee and cocaine / And your ugly face, look out” [Esta es la última vez / que como en tu casa / todo lo que me das es una taza de café frío y cocaína / y tu cara fea, ¡cuidado!]. Y en momentos más restringidos Prince es vulnerable, como en el cover de A Case of You de Joni Mitchell.

Piano & a Microphone es revelador, pero imperfecto. Oímos a Prince estropear el ritmo y ajustar su tono de voz. Pero eso también forma parte de la razón por la cual es tan conmovedor ahora. Es un momento realmente espontaneo, algo que podemos compartir con un ícono que se ha ido, su piano y cualquiera que sea tan amable de apagar las luces.


Deja tu opinión sobre el artículo: