Red 11

3.00

Veinticinco años después de haber hecho El Mariachi con un presupuesto de siete mil dólares, Robert Rodríguez vuelve a sus raíces con un thriller sobrenatural realizado con el mismo presupuesto

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 17 Sep de 2019

Robert Rodríguez / Roby Attal, Pierce Bailey, Jasmine Balais, Carlos Gallardo, Eman Esfandi, Natan Cruz, Alejandro Rose-García, Lauren Hatfield, Racer Rodríguez, Rebel Rodríguez

Las cintas Clase B no han muerto. Por lo menos en la mente recursiva del director Robert Rodríguez.


Originalmente, el término de película Clase B se utilizó en la época dorada de Hollywood para denominar a las cintas de bajo presupuesto que hacían parte de una doble función (donde la atracción principal era la película Clase A). El término también hacía alusión a la mediocridad de este tipo de películas, las cuales generalmente eran menospreciadas por los críticos.

Actualmente, el término se sigue utilizando, así ya no exista la estrategia de la doble función. Hoy se le llama cine B a las películas de bajo presupuesto inscritas en las estructuras de género (usualmente terror, acción o ciencia ficción), con muy pocas ambiciones artísticas y un énfasis marcado en la explotación del sexo y/o la violencia. Pero también se le llama películas B a un cierto tipo de trabajos llenos de energía y que rehúyen los convencionalismos de las películas de género de alto presupuesto desarrolladas por los grandes estudios.

Luego de haber dirigido Alita: Battle Angel, la producción de más alto presupuesto en la carrera de Robert Rodríguez (ciento setenta millones de dólares), el director texano, quien iniciara su carrera con El Mariachi, una vibrante cinta de acción que Rodríguez dirigió, editó y fotografió con un presupuesto paupérrimo de siete mil dólares, vuelve a sus orígenes con Red 11, un experimento cinematográfico que casi no logra ver la luz de día y donde se utilizó el mismo presupuesto de El Mariachi un cuarto de siglo después, para probar si la magia puede repetirse con las mismas limitaciones económicas.

La película en cuestión, la cual fue filmada en un tiempo récord de catorce días, luce barata a más no poder (no fue grabada con un teléfono celular, pero luce como si lo hubiera sido), las actuaciones de su elenco son pésimas (los actores, en su mayoría desconocidos, presentan el mismo registro actoral característico del Cine B) y las situaciones desarrolladas son extremadamente absurdas (se incluye un tiroteo en el que los personajes disparan con sus dedos).

Sin embargo, es una película altamente divertida y llena de energía. Basada en las experiencias de juventud de Rodríguez (quien se sometió a experimentos médicos para conseguir el dinero necesario para financiar su primera película), Red 11 cuenta la historia de Rob (Roby Attal), un director de cine que le debe dinero a un grupo de mafiosos, liderado por Camacho (Carlos Camacho, el protagonista de El Mariachi). Para poder pagar su deuda, Rob (al igual que Rodríguez en la vida real), se somete como conejillo de indias a un estudio realizado por una empresa farmacéutica.

Allí, Rob (llamado por los conductores del experimento como Red 11), conocerá a otros jóvenes que participan en los experimentos (la mitad vestidos con camisetas azules, la otra mitad con camisetas rojas). Dentro del grupo se encuentran Red 7 (Eman Esfandi), un joven veterano en lo referente a los estudios farmacéuticos; Score (Alejandro-Rose García), un hombre que sueña con ser compositor para cine (y quien con una tableta nos ofrece la música de la película); Spoiler (Pierce Bailey), un joven malvado que siente un placer sádico al revelarle los giros sorpresivos de las películas a Movie Guy (Michael Fischer); Knives (Rebel Rodríguez, hijo del director y compositor de la cinta), un obseso por los cuchillos; un personaje enigmático conocido como “camiseta negra” (Racer Rodríguez, otro hijo del director y coguionista de la cinta); y una actriz (Lauren Hatfield), que le revela a Rob algunos de los misterios ocultos por la empresa farmacéutica y quien se convierte en el interés amoroso del protagonista.

Rápidamente recordaremos que esta es una película dirigida por el mismo artífice de Planet Terror, From Dusk Till Dawn y Machete, cuando Rob es sometido a unos exámenes cruentos practicados por médicos y enfermeras tan malvados como desquiciados y cuando varios de los conejillos de indias comiencen a vomitar de forma explosiva por todo el lugar. Y las cosas comenzarán a ser más extrañas aún, cuando Rob no sepa distinguir entre la realidad y la ilusión inducida por las drogas que consume o cuando algunos de los jóvenes comiencen a manifestar poderes telequinéticos.

Por 77 minutos, Red 11 logra mantener la atención del espectador gracias a su sentido del humor y a la recursividad de su director. Sin embargo, más que una película per sé, este es un interesante experimento que demuestra cómo la creatividad aflora cuando las limitaciones son muchas. Este es un trabajo que busca que el espectador reaccione y diga “esto también puedo hacerlo yo”.


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