Reseña de Baywatch

2.00

Dwayne Johnson y Zac Efron apoyan a conciencia este bailoteo de verano tanto tiempo como ellos puedan

por PETER TRAVERS | 16 Jun de 2017

/ Dwayne Johnson y Zac Efron

Baywatch desata los cuerpos playeros, los senos y los fluidos corporales y, según Peter Travers, un seriamente estúpido taquillazo de verano. Nuestra reseña. Frank Masi/Paramount


Reseña de Baywatch: Desaten los cuerpos playeros, los senos y los fluidos corporales

Hay un punto de la película, versión ultra-cursi de la serie de los 90, en el que Dwayne “The Rock” Johnson y Zac Efron juguetean con los genitales de un hombre muerto. No podríamos inventar esto si quisiéramos. Nunca nadie, incluyendo a los actores originales David Hasselhoff y Pamela Anderson, había movido de un lado a otro un pene flácido, al menos en pantalla. Pero eso fue años atrás. La nueva versión de Baywatch está clasificada, anatómicamente, para adultos. ¿De qué otra forma podrías distinguir a una partida de salvavidas eróticos, corriendo por la playa en cámara lenta en una orgía de senos y pectorales rebotando? Según la película, grabar escenas con testículos apretados y un esplendoroso vómito durante una competencia de natación olímpica se considera explícito. ¿Ya la quieres ir a ver?

De la reciente avalancha de producciones televisivas pasadas de moda transformadas a películas, Comando Especial en lo más alto y CHIPs apenas asomándose, Baywatch se escapa por muy poco. Una de las razones: ‘La Roca’. Johnson es una estrella de Hollywood tan amable que es irresistible no unirse a su fiesta. Mitch Buchannon, su personaje, es un exmilitar. Como jefe del equipo salvavidas del Emerald Bay, entrena su personal como un escuadrón élite de la policía de Florida. El líder salvavidas se pelea con Matt Brody (Efron), su nuevo recluta, que parece el gemelo malvado de Ryan Lochte y dos veces ganador de medallas de oro, a quien le gusta hacer las cosas a su manera. Mitch intenta rebajarlo con apodos como: “Hey, tú, One Direction”, “Ven aquí, Bieber”, o “Escúchame, High School Musical”. Johnson lo saca adelante de alguna forma. Efron y él tienen la relación perfecta que necesita este verano inútil.

Lo que sí necesita es un guión que funcione. Pero el director Seth Gordon, de Quiero matar a mi jefe, tiene que trabajar con las sobras de comedia obtenidas de escritores como Damian Shannon y Mark Swift. Priyanka Chopra, de Quantico, actúa como Victoria Leeds, una hermosa villana que se hace cargo de una distinguida discoteca en la playa para cubrir, ojo a esto, un negocio de droga. ¿No ha cambiado nada desde Miami Vice? La originalidad nunca fue un fuerte de Baywatch. Los demás miembros del equipo salvavidas de Mitch, interpretados por Alexandra Daddario, Ilfenesh Hadera y Kelly Rohrback (como Pamela Anderson), intentan escapar de varios estereotipos de babes. Jon Bass es el alivio cómico al representar al gordito Ronnie, el único guardián de la bahía sin cuerpo escultural, pero con un corazón de oro. No se escapa ningún cliché y Gordon compensa con impecable acción, que incluye una carrera de motocicletas por el muelle y, por supuesto, la escena en la que se ocultan en una morgue, con actuación estelar de los genitales de un muerto.

Para citar al crítico y ensayista francés del siglo XIX Jean-Baptiste Alphonse Karr, en quien, de verdad, no puedes dejar de pensar al mirar Baywatch: “plus ça change, plus c’est la même chose”. Traducido coloquialmente significa: “Siempre y cuando sigamos comprando estas cosas, nada nunca va a cambiar”. Imagínate sentado preparándote para holgazanear por dos horas con un cubo de palomitas, untadas con mantequilla artificial y una pila de M&Ms derretidos en la cubierta. Es una delicia, pero luego tu estómago y tu cabeza te empiezan a doler, y terminas vomitando para olvidar lo que comiste en la mañana. En resumen, eso es Baywatch. Feliz vómito.


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