Robin Hood

1.00

La película de Jamie Foxx y Taron Egerton te robará dos horas de tu vida y nunca te las regresará

por PETER TRAVERS | 04 Dec de 2018

Otto Bathurst / Taron Egerton, Jamie Foxx

Taron Egerton actuando en la última versión de Robin Hood. Larry Horricks/Lionsgate


Robin Hood es una de las peores películas del año, sin duda. En la enésima versión del heroico criminal, este nuevo Robin, interpretado por Taron Egerton, es perverso. El relato de 2018 sobre el origen del protagonista está dirigido a los millenials y solo es memorable por lo espantosa que es. De verdad, ¿qué tanto tienes que trabajar para crear una película sin una sola característica rescatable?

Egerton –quien se luce en la serie Kingsman– quedó sepultado, junto a otros actores como el gran Ben Mendelsohn (interpreta al alguacil de Nottingham), por un guion aburrido escrito por Ben Chandler y David James Kelly. Mendelsohn actúa como el policía que, en medio de su plan para quitarle a Robin su riqueza, aleja a Sir Robin de Marian (Eve Hewson), la sirvienta con la que pasa sus noches, y envía al protagonista a pelear las Cruzadas en Arabia. Por suerte, Jamie Foxx, quien interpreta a Yahya, se presenta como un guerrero islámico que le enseña a Robin cómo ser más rápido y letal.

Sí, es un Robin en Arabia. El director Otto Bathurst se asegura de que cada flecha se clave en una arteria y que cada explosión suene como una bomba; una especie de Zona de miedo medieval. Es muy triste ver a Bathurst luchar e intentar encontrar comodidad detrás de cámaras, sabiendo que se fajó en el episodio piloto de Black Mirror y la primera temporada de Peaky Blinders.

Los problemas comienzan cuando Robin regresa a casa después de cuatro años y encuentra su mansión completamente saqueada, descubre que el sheriff le roba a los pobres y a Marian en la cama de Will Scarlet, un demagogo interpretado por Jamie Dorman (Cincuenta sombras). La química entre los dos es nula, por eso es difícil entender por qué Robin está tan molesto por su relación. Nuestro héroe se adentra en una caótica trama llena de acción junto a su nueva mejor amiga, Yahya, quien ahora es conocida como Little John, para seguir alimentando la historia sobre el origen.

La acción incoherente y las incontables historias secundarias, incluyendo una de Friar Tuck (Tim Minchin), provocan que la película se descarrile por completo. Mientras más se esfuerza la cinta en tener relevancia y enganchar al espectador, la historia parece menos original y sin un futuro claro. Friar Tuck comienza la película diciendo: “olviden la historia, olviden lo que creen que saben y olviden lo que han escuchado”. Bueno, esa premisa también aplica para esas dos horas que perdimos de vida viendo Robin Hood. No hay nada por rescatar.


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