Rocketman

3.50

Podría ser considerada la Bohemian Rhapsody de Elton John, solo que hay más sexo, más drogas y una actuación impresionante de Taron Egerton

por PETER TRAVERS | 31 May de 2019

Dexter Fletcher / Taron Egerton

Taron Egerton parece un clon de Elton John. David Appleby/Paramount Pictures


¿Otra biografía de rock con una actuación del calibre de un Óscar? ¿Y hace poco estuvo en cines Bohemian Rhapsody? La crítica ha sido más generosa con Rocketman, que tiene como protagonista a un Taron Egerton magistral al interpretar a un talentoso, adicto y joven Elton John. La cinta biográfica de Queen fue criticada por no mostrar la verdadera vida de sexo, drogas y rock & roll de Freddie Mercury, y por no ser, como dijo Bill Maher, “suficientemente gay”. Pero esta vez sí hay bastante sexo, pastillas y cocaína, sin embargo, el valor de la película no está ahí, sino en la creatividad cinematográfica y en la inmersión de Egerton en su papel.

El protagonista de Kingsman profundiza tanto en el hombre y su música, que él y Elton –un chico tímido por fuera del escenario, pero una estrella cuando se sube– parecen ser la misma persona. A diferencia de Rami Malek en Rhapsody, Egerton canta y baila. Él le pone el corazón a la cinta. Incluso es chistoso ver cómo una actuación maravillosa puede destruir cualquier prejuicio.

La primera imagen es Elton en el escenario, vestido de rojo y con cachos como si fuera el Diablo, antes de llegar a una terapia grupal para exorcizar a sus demonios. El guionista Lee Hall, quien trabajó con Elton en la adaptación para Broadway de Billy Elliot, utiliza la rehabilitación para enfrentar sus problemas de infancia. En una escena, el pianista tiene un dueto con su imagen de pequeño en el fondo de una piscina. Vemos a un niño solitario, nacido como Reginald Dwight, en un triste suburbio británico. Sus papás (Bryce Dallas Howard y Steven Mackintosh) no lo quieren, se divorcian y cambian su descuido por la indiferencia.

Su consuelo viene del piano (es un prodigio) y de su amistad con Bernie Taupin (Jamie Bell en un rol genial), un poeta cuyas letras terminarían siendo el puente para una colaboración por el resto de sus vidas. En una escena, Elton le pone la música a los escritos de Bernie y nace Your Song. Desde unas notas perdidas, hasta la gran presentación, todo lo que hay alrededor de la canción es hermoso y conmovedor. El director Dexter Fletcher se niega a limitar las partes musicales al escenario. En un punto, cuando los excesos de Elton alejan a Bernie, comparten unos cuantos versos en Goodbye Yellow Brick Road.

La relación entre ambos es la historia de amor central de la película. Como Bernie es heterosexual, no hay sexo. Elton descubre ese mundo a través de John Reid, quien se convertiría en su mánager y, en un punto, en una carga emocional. Interpretado por Richard Madden (Robb Stark en Game of Thrones), transmite un erotismo seductor que uno no sabe si es peligroso o cautivante. O ambos.

Fletcher aprovecha el momento que convirtió a Elton en un monstruo sobre el escenario. Haciendo su debut en el Troubadour de Los Ángeles, con los Beach Boys y Leon Russell, termina levitando mientras canta Crocodile Rock. Y el público también. Es una escena arriesgada, grabada de una forma espectacular por George Richmond. Pero la melancolía inunda a Elton cuando se apagan las luces. El guion sugiere que se esconde detrás de toda su ropa, para cubrir el miedo que lo hace sentir pequeño y común, hasta llevarlo a pensar en el suicidio. Por un tiempo dice que es bisexual y termina casándose con Renate Blauel (Celinde Schoenmaker), una unión que no engaña a nadie.

Egerton repasa el catálogo de Elton, desde sus himnos más potentes (Saturday Night’s Alright for Fighting, Pinball Wizard, Rocketman), hasta las canciones más pegajosas (Tiny Dancer, Bennie and the Jets, Don’t Let the Sun Go Down on Me). La película termina a finales de los 90, cuando Elton está saliendo de su momento más oscuro (ahora ha estado sobrio por casi 30 años). Para nadie es un secreto que el cantante y su esposo David Furnish tuvieron el control de la cinta al ser productores. A pesar de eso, es un retrato crudo que lo muestra como un desastre.

Es irresistible verlo tocar, y por eso la parte de I’m Still Standing es uno de los puntos más altos. De algún modo es un milagro que siga cantando. Ahora se encuentra en una gira mundial con la que terminará su carrera para pasar más tiempo con su esposo y sus dos hijos. Es una película biográfica que muchos estaban esperando (el fotógrafo Dave LaChapelle alguna vez fue considerado para ser director, y actores como Tom Hardy o Justin Timberlake querían el papel). Pero Rocketman tiene al cineasta ideal y al actor perfecto, y acá vemos a John como un verdadero sobreviviente, que se siente como un niño. Olvídense de cualquier tropiezo con los clichés, esto es algo que no se pueden perder.


Deja tu opinión sobre el artículo: