Spider-Man: lejos de casa

3.40

Tom Holland salva esta película de Spider-Man, ambientada en el Universo Cinematográfico de Marvel después de Endgame

por PETER TRAVERS | 08 Jul de 2019

Tom Holland entra en acción en Spider-Man: lejos de casa. Sony Pictures


No hay un final cercano para Spider-Man. Interpretado por el británico Tom Holland con entusiasmo infantil y amor adolescente, Spidey vuela más alto que nunca. Eso no significa que esta continuación de Spider-Man: de regreso a casa evite caer en tonterías y efectos digitales exagerados. No obstante, la cinta apta para niños es un alivio después de la trágica dimensión de Avengers: Endgame, donde los superhéroes que no fueron asesinados, terminaron perdiendo cinco años en un parpadeo. Lejos de casa es honesta al lidiar con los eventos que sacudieron al Universo Cinematográfico de Marvel (UCM), pero no creas que esto daña la trama. La diversión es la posición predeterminada de una serie que tiene muchas expectativas que cumplir después de que la ganadora del Óscar, Spider-Man: un nuevo universo, dejara a la versión live-action con la boca abierta.

Cuando nos reencontramos con Peter Parker (Holland), el joven está emocionado por dejar atrás sus deberes arácnidos e irse de viaje con su clase a Europa. Ahí es donde puede volver a ser un adolescente normal y quizá decirle a MJ (Zendaya) que le gusta. Pero una vez más, el llamado al deber interrumpe el romance. La tía May (Marisa Tomei) le empacó su traje de Spider-Man por si acaso. Y Nick Fury (Samuel L. Jackson) está enojado porque Peter evita sus llamadas y hay villanos que necesitan ser atrapados.

En las vacaciones escolares a Europa, Spider-Man debe luchar contra los Elementales, monstruos que toman forma de tierra, agua, fuego y aire. Y cuando los canales de Venecia se elevan para causar estragos, Peter tiene que ponerse el traje sin que sus compañeros se den cuenta. Su mejor amigo, Ned (Jacob Batalon), ya conoce su secreto. Flash (Tony Revolori), el mayor fan de Spider-Man, piensa que Peter es un imbécil. Y el popular del curso, Brad (Remy Hii), se alegra de tener a Peter lejos, porque así se puede acercar a MJ. Es entretenido ver al grupo de Fury crear un traje negro para Peter, al que Ned (y la prensa) llama “Night Monkey”.

Peter parece no tener rumbo sin Tony Stark (Robert Downey Jr.), su difunto mentor. Stark le dejó a su protegido un costoso par de gafas de alta tecnología y un Siri virtual a sus órdenes, pero el chico no consigue controlar las gafas sin casi matar a un par de personas. Su búsqueda de una persona mayor que lo guie termina en la aparición de Quentin Beck (Jake Gyllenhaal), un supuesto visitante de otro universo que se trasforma en Mysterio, un mago disfrazado de superhéroe. El recién llegado vence a los Elementales en Venecia, Praga, Berlín y Londres. Es el padre adoptivo que Peter necesita. Gyllenhaal aporta ingenio irónico y presencia al papel, pero no es Iron Man. ¿Quién podría serlo?

Y así, la película se apoya en los efectos especiales cuando sabe que mantenerse con los niños, es su as bajo la manga. Quién lo diría. El director Jon Watts y los guionistas Chris McKenna y Erik Sommers vuelven a trabajar para mantener todo en marcha. Pero en vez de usar acción para definir al personaje, han reemplazado el desarrollo personal con trucos digitales exagerados que rápidamente pierden la gracia. Es una decisión rara para una película que se supone debe ayudarnos a pasar a la Fase 4 de Marvel, en la que muchos de nuestros Avengers favoritos ya no existen. Y Holland es quien nos mantiene interesados. Con 23 años, es la decisión perfecta para interpretar a un adolescente que perdió cinco años de madurez. Su inocencia es genuina y contagiosa, no hay ningún efecto digital en Spider-Man: lejos de casa que pueda igualar lo que Holland hace: que el UCM se sienta como nuevo.


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