Tambor 2

4.00

Al rapero bogotano le bastan 16 minutos para explorar sus raíces con metáforas y abstracción

por DAVID VALDÉS | 23 Oct de 2019

N. Hardem deslumbra con su escritura compleja y enigmática. JUAN JOSÉ ORTIZ


N. Hardem y las joyas lingüistas de su introspección

‘Tambor’ de 2015 fue un EP donde N. Hardem luchó contra sus demonios, estudió el tiempo y la soledad y describió los planos más profundos de su intimidad. Era un espejo que reflejaba sus pensamientos más oscuros, y sin la necesidad de rapear al ritmo del tempo, sino más bien fluyendo a su estilo con el beat. Con Tambor 2 se reanuda su pesquisa, más enfocado en explorar sus raíces, su identidad y su ingenio para formular una ecuación de pocas palabras que dice más de lo debido.

El EP nos da la bienvenida con coros angelicales y el mismo beat que cierra a su predecesor. La caja y el hi hat siempre marcan el ritmo los 16 minutos de Tambor 2, mientras una ráfaga de samples, trompetas coquetas y sintetizadores prolongados, con sonidos jazzeros y ritualistas, se asoman por las ramas. N. Hardem, como es usual, descarga frases que se deben escuchar más de dos veces para apreciar su valor y su detalle en la escritura. “Casi siempre casi acierto situaciones a la inversa”, rapea en Oráculo Aka Peace. “El discurso es estar vivo e ingrávido y urgido hasta el talón”, confiesa en Árboles Aka Heaven. Pequeñas joyas lingüistas que se riegan a lo largo del EP.

Una vez más, el MC bogotano se escabulle entre las letras para entregar mensajes audaces e inteligentes. Él mismo resume la complejidad, pero el valor de Tambor 2 con la siguiente afirmación: “Pocos me siguen la cuerda en una conversa / Jodido, pero radiante y viceversa / Sí, vuélvelo pensar”. Sí, por favor, vuélvelo a escuchar y vuélvelo a pensar.


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