The End of the F***ing World

2.50

La secuela de una de las mejores series del año pasado tiene interpretaciones sólidas, una banda sonora tremenda y un personaje nuevo

por ALAN SEPINWALL | 07 Nov de 2019

Jessica Barden como Alyssa. Cortesía de Netflix


“Era un final digno. Una trágica historia de amor. La tragedia perfecta”

Estas son las palabras que un personaje utiliza en la segunda temporada de The End of the F***ing World para describir la primera entrega de esta comedia oscura. En ocho episodios se contó la historia de los futuros amantes James (Alex Lawther) y Alyssa (Jessica Barden). Él es un posible psicópata que no siente nada, mientras que ella es una herida abierta que siente demasiado. Hay asesinato, caos, música country vieja y un final ambiguo: James corre de la policía cuando se escucha un disparo, no se sabe si vive o muere.

La historia fue contada de una forma espectacular (fue una de las mejores series de 2018). No tenía que decirse nada más de Alyssa o James, ni había forma de mejorar esa tragedia perfecta. Pero así no es la televisión en 2019. Ahora ningún show muere realmente, y por eso, obviamente, hubo una segunda temporada.

Es imposible asegurar que esta nueva entrega podría funcionar sin revelar el destino de James, del que hablaremos en el siguiente párrafo (esta la única advertencia de spoiler). Los elementos más cautivantes de la primera temporada siguen ahí: interpretaciones sólidas, una banda sonora retro pero maravillosa (más enfocada en el folk ahora) y una mezcla de humor con tristeza. Pero no tienen una razón para existir.

Obviamente James sigue vivo. De hecho, él el que describe esa “tragedia perfecta”, antes de decir, “Pero no morí”. Hasta él sabe que la historia no debería ser así, pero está obligado a seguir porque Netflix y Channel 4 querían una nueva temporada.

James y Alyssa aparecen en el segundo capítulo. El show comienza con un nuevo personaje, Bonnie (Naomi Ackie), una exreclusa enamorada de Clive, el profesor/asesino que James mata para proteger a Alyssa. El primer episodio presenta la triste historia de Bonnie, cómo la sedujo Clive y la manipuló hasta engañarla y enamorarla. Por eso está buscando venganza.

Cortesía de Netflix
Cortesía de Netflix


La presencia de Bonnie, que se suma a la ignorancia de Alyssa y James sobre sus intenciones, intenta recrear la misma tensión de la primera temporada, cuando James creía que era un asesino y que Alyssa sería su primera víctima. Pero eso funcionó por el contraste entre la vida común y corriente de estos dos adolescentes con el viaje violento y loco que emprendieron. Cuando se le añade otro criminal (así tenga que ver con el pasado) se convierten en John McClane de las secuelas de Duro de matar, en las que enfrenta a otro grupo de terroristas en otra Navidad.

Ackie es muy buena, y abrir la temporada con su relato le da un peso narrativo, más allá del cariño que los fanáticos le tienen a los dos protagonistas. Pero una gran porción de lo que hizo especial a The End of the F***in World se pierde cuando las cosa repiten y se repiten una y otra vez.

¿Qué ganamos con revelar el destino de James y con su reunión con Alyssa (física, más no emocional)? Bueno, podemos ver a Lawther y Barden seguir en estos papeles, que ahora invierten sus roles. Con lo que pasó en la primera temporada él se da cuenta de que no es un psicópata y ahora es un desorden emocional. Por su parte, ella prefirió cerrar su corazón (aunque sigue gritando bastante). Este cambio beneficia a ambos actores, pero igual no creo que los haya entendido con mayor profundidad que al final de la entrega anterior.

En el primer episodio Clive le pregunta a Bonnie por qué quiere estar en su clase de filosofía. Ella le explica que quería entender “cuál es el punto de todo”. Esta es una cuestión que aplica a cualquier secuela y prácticamente a cualquier cosa en la vida. ¿Cuál es el punto de continuar una historia? ¿Pasar más tiempo con personajes que nos importan? Si eso es lo único que vale la pena, la segunda temporada de The End of thte F***ing World está justificada. ¿Es evitar cualquier ambigüedad para un público que prefiere un cierre? Sucede lo mismo. Pero si es porque hay más facetas por explorar, lo cual llevaría a una mejor apreciación de ese mundo y sus personajes, entonces esta entrega falló. Es agradable, pero innecesaria. Al poner a James y Alyssa en una versión reencauchada de la primera temporada se devalúa la historia original.

Era un final digno. Una trágica historia de amor. La tragedia perfecta. Después fue renovada.


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