Toy Story 4

4.00

El cuarto capítulo de la saga de Disney/Pixar sigue volando alto con poder visual, diversión y emoción

por PETER TRAVERS | 09 Jul de 2019

Woody y Forky en Toy Story 4. Pixar


¿Cómo es que Toy Story lo hace? El dinero gastado y recaudado por estas películas animadas podría hacer la diferencia en la deuda nacional de los EE. UU. Y aun así, en Toy Story 4, una pieza barata de plástico llamada Forky se roba el show. ¿Quién es ese? Forky es una manualidad que Bonnie (Madeleine McGraw), una muy entusiasta estudiante de kínder, hizo con un tenedor de plástico, ojos postizos, boca de plastilina, brazos de limpiapipas y pies de palos de paleta. “Soy una basura”, dice Forky, a quien Tony Hale le da su voz, en una actuación que es parte graciosa, parte existencial y totalmente sublime. Todos alaben a Hale por darle voz y dimensión a este nuevo e inolvidable personaje. Debería haber un Forky en cada casa, pero lo único que podemos hacer es alegrarnos de que él esté en la casa de Bonnie y en esta película.

Forky no sabe qué está sucediendo, así que es la guía perfecta para los eventos de Toy Story 4. Para resumir, el vaquero Woody (Tom Hanks) se siente el tipo blanco más inútil desde que su dueño, Andy, creció demasiado en Toy Story 3 y lo entregó a Bonnie. Realmente duele cuando la niña le quita la estrella de sheriff a Woody y se la pone a la vaquera Jessie (Joan Cusack). Parece que se acabó el tiempo de Woody, aunque el astronauta Buzz Lightyear (Tim Allen) la pasa peor, pues la película lo trata como un personaje secundario.

¿Qué tiene que hacer Woody? Para comenzar, se pega a Forky pues Bonnie está obsesionada con él (¿no lo estamos todos?). Cuando Forky se pierde, Woody va al rescate en un viaje familiar que toma un giro oscuro en una tienda de antigüedades para juguetes desechados y un espeluznante carnaval donde las verdades más duras son dichas por peluches con las voces de Jordan Peele y Keegan-Michael Key.

Esa es más o menos toda la película, cuyo director, Josh Cooley, transforma en un pedazo de cielo animado profundizado con una provocación inesperada. Con el guion de Andrew Stanton y Stephany Folsom, Cooley mantiene la acción y el carácter en un equilibrio reflexivo. Hay nuevos personajes, incluyendo a Gabby Gabby (Christina Hendricks), una muñeca parlante que tiene dañada la caja de voz y malas intenciones, y al temerario canadiense Duke Caboom (Keanu Reeves), que también ha sido reemplazado por su dueño. La amenaza de ser obsoleto y por ende, la muerte, están en todas partes en Toy Story 4. Es un tema resonante que probablemente no producirá nada en los no adultos, pues solo los mayores son susceptibles a ser traumatizados.

Woody está en ese grupo. Mientras Forky tiene el objetivo casi suicida de saltar al basurero de donde vino, Woody solo quiere volver a ser un juguete; uno que sea apreciado. Y por eso, el vaquero pide la ayuda de su viejo amor, Bo Peep (Annie Potts), una lámpara de porcelana cuya sabiduría posee la llave de su futuro. Es posible que hayas pensado que Toy Story 3 ya tenía el clímax ideal para la franquicia, pero Toy Story 4 prueba que todavía queda mucho por decir. No es justo decir lo que sucede, pero prepárate para que el final de la cinta acabe emocionalmente contigo. Toy Story 4 realmente es el final trágico de una superproducción de una cancioncilla de Randy Newman, I Can’t Let You Throw Yourself Away, en la que Woody en repetidas ocasiones impide los intentos de suicidio de Forky.

Para una serie que comenzó hace casi 25 años, este clásico no podría terminar en una nota más apropiada de determinación tierna y emotiva.


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