Tres escapularios

1.50

Luego de cuatro años, se estrena la última película del director Felipe Aljure y el resultado es una decepción.

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 24 Aug de 2018


En 1971, los esposos Michael y Roberta Findlay, los infames realizadores de algunas de las películas más descarnadas del llamado “cine de explotación”, dirigieron en Argentina una cinta llamada Snuff, cuyo eslogan recitaba: “La película que solo pudo hacerse en Suramérica, donde la vida no vale nada”.

Dicha frase bien puede describir a Tres escapularios, la cinta de Felipe Aljure (autor de la idealizada La gente de la universal), que por fin se estrena oficialmente.

Tres escapularios está ambientada en una Colombia infernal en la que los policías matan y abusan sexualmente de la gente con total impunidad y donde los paramilitares, los líderes guerrilleros y los delincuentes parecen haber tomado el control total del país, como si fuera una especie de Ciudad Gótica del Tercer Mundo. En este escenario dantesco y apocalíptico vive Nico (Mauricio Flórez), un joven asmático contratado por fuerzas oscuras para asesinar a una mujer quien supuestamente denunció a un grupo guerrillero, lo que desencadenó un bombardeo mortal. Nico debe cumplir su misión junto a Indira (Karen Gaviria), una joven que busca venganza, ya que su novio “El Negro” fue víctima de dicho bombardeo.

Los dos “asesinos por naturaleza” viajan a Cartagena para cumplir su misión. En ese recorrido se conocerá la obsesión de Nico por una muchacha que nunca contesta sus llamadas y la dureza de Indira, quien ha aprendido a utilizar su sexualidad como un arma.

La película de Aljure es un producto nihilista lleno de violencia y sexo gratuito, que le debe mucho al cine de Roger Corman, Sam Peckinpah y Jack Hill, pero que es víctima de tres heridas mortales: un deficiente trabajo actoral de sus protagonistas, un ritmo irregular y una definición poco clara de su estilo. Dichos factores impiden calificarla como un trabajo de cine clase “B” y mucho menos como una obra que retrata la violencia imperante en Colombia.


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