Triple frontera

2.00

Cinco exmilitares –incluyendo a Ben Affleck y Oscar Isaac– se reúnen para robar a un narcotraficante en el thriller de acción de J.C. Chandor

por PETER TRAVERS | 28 Mar de 2019

J. C. Chandor / Ben Affleck, Oscar Isaac, Charlie Hunnam, Garrett Hedlund, Pedro Pascal, Adria Arjona


Con esta misión de hombres, Netflix demuestra que puede realizar películas de acción genéricas como las de Hollywood. Triple frontera involucra a un puñado de exmilitares que deciden robar a un cartel de drogas. Eso significa que los malos son realmente malos y que a nadie le importa qué tan violenta sea su muerte. Por otro lado, nuestros bastardos sin gloria son patriotas con corazones de oro que se desvían, cegados por la codicia. La historia es tan suave que me sorprendió ver a Mark Boal entre los guionistas. Boal, quien trabajó con la directora Kathryn Bigelow en Vivir al límite y La noche más oscura, quiso colaborar una vez más con Bigelow en Triple frontera, un concepto que llamó la atención de actores de primera línea como Tom Hanks, Johnny Depp, Will Smith, Tom Hardy, Mark Wahlberg, Channing Tatum y Mahershala Ali.

Triple frontera es la clase de películas de cine B llenas de adrenalina, perfectas para ver con cerveza, pizza y una subscripción a Netflix (lo contrario a Roma). Se esperaría más de la potente trayectoria del director J.C. Chandor (Cuando todo está perdido, El precio de la codicia, El año más violento). Pero Chandor, quien hizo algunos ajustes al guion de Boal, no ha perdido su don para el suspenso. Y sus actores están listos para eso. Oscar Isaac asume el personaje de Pope, un agente de fuerzas especiales con sede cerca de la triple frontera entre Paraguay, Argentina y Brasil. Con la ayuda de Yovana (Adria Arjona), la sensual informante con la que se acuesta, se entera de que el líder del cartel, Loria (Reynaldo Gallegos), está escondido en una casa que está en la selva y que literalmente es su caja fuerte (tiene millones escondidos en las paredes).

Pope piensa que esta información es una oportunidad para atacar. Al volver a EE. UU. arma su equipo, comenzando con Redfly (Ben Affleck), un papá divorciado que se vio forzado a vender apartamentos. Affleck muestra un aire de resignación que funciona para el personaje. Redfly se resiste a ser parte del golpe hasta que le recuerdan que el ejército lo dejó a la deriva después de 17 años de servicio. (“Te quitan los mejores años y luego te escupen”). Se puede sentir el conflicto interno de Redfly.

Los otros actores se quedan cortos. Como Ironhead, Charlie Hunnam está atrapado haciendo relaciones públicas para el ejército. Y actuando como su hermano Ben, el único personaje que no tiene apodo, Garrett Hedlund está ocupado con peleas en jaulas hasta que el plan de Pope le da un nuevo propósito. Pedro Pascal le da mucha energía a su personaje de Catfish, un piloto.

Y entonces se van. Chandor organiza el robo en la selva con eficiencia y va más allá con emociones genuinas cuando los tipos se meten en un helicóptero con una enorme bolsa con USD 250 millones dentro, que amenaza matarlos mientras el helicóptero intenta pasar por encima de la cordillera de los Andes. Esa es la mejor escena en Triple frontera.

El resto involucra al equipo intentando arrastrar lo que queda de su botín a pie, desde las montañas hasta una playa, donde quizá aparezca un bote salvavidas. Y tienen que hacer su peligroso viaje sin morir o matarse entre sí. Es un recuerdo de aquella vieja metáfora de la avaricia que funcionó en El tesoro de Sierra Madre, pero que se extingue a través de una lamentable falta de impulso dramático. Peor aún, el guion sigue insistiendo en que veamos a estos tipos como un grupo de desafortunados que añoran los días cuando portaban la bandera estadounidense en su uniforme y lo hacían de la manera correcta. La película se libra siendo un escapismo sin sentido, pero su intento de venderse como algo más profundo está más allá del perdón.


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