Two Door Cinema Club

2.50

El grupo de Irlanda del Norte experimenta, logra atraparnos en un par de canciones y termina perdiéndose intentando revivir los 80

por SANTIAGO DE JESÚS | 23 Aug de 2019


Two Door Cinema Club emergió a principios de 2010 con Tourist History, que tenía unas líneas de bajo y guitarras juguetonas que le daban un groove particular a sus temas. El segundo álbum, Beacon, mantuvo esa idea musical.

Fue hasta Gameshow, el disco de 2016, que TDCC se animó a dar un giro, mirando los trabajos de Prince o David Bowie. A partir de esas influencias, la banda apostó por un pop anclado en los 80, con sintetizadores que cobran protagonismo y desplazan las líneas de bajo de los primeros álbumes. Ese camino es la raíz de False Alarm, el cuarto LP de esta banda.

Desde la primera canción, Once, no cuesta imaginarse a los adolescentes de Stranger Things dando vueltas por el centro comercial y comiendo helado. El ánimo empieza por arriba, con teclados al fondo que podrían ser el sonido de estrellas fugaces.

Pero, por momentos, ese positivismo musical esconde una letra oscura, como en Satisfaction Guaranteed, donde Alex Trimble canta sobre las mentiras que nos venden en televisión al ritmo de un funk en el que brillan el bajo y los teclados. Son este tipo de casos en los que TDCC encuentra su mejor versión, con temas del estilo de So Many People o Dirty Air, que están llenos de texturas que invitan a bailar.

Hay que aplaudir que la banda se arriesga a experimentar, como el juego de voces en Think o el rapeo de Open Mike Eagle en Nice to See You. Pero en general, False Alarm no ofrece algo distinto o cautivante. No vendría mal volver a dar un giro musical, parece que andan un poco perdidos entre los sintetizadores.


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