Ugly Dolls

2.50

La historia de unos muñecos defectuosos que buscan ser los juguetes preferidos de los niños, no tiene la fuerza de las películas animadas infantiles de la competencia

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 17 May de 2019

Kelly Asbury / Con las voces de Kelly Clarkson, Pitbull, Nick Jonas, Ice-T, Blake Shelton, Wanda Sykes

Un musical que se siente cansado, repetitivo y poco original, aunque bellamente animado. Cortesía Diamond


Los Ugly Dolls son una línea de juguetes sacados al mercado en 2001 gracias a sus creadores David Horvath y Sun-Min Kihn. Su gran popularidad condujo a la inevitable versión cinematográfica, la cual inicialmente estuvo a cargo de los estudios Illumination (el hogar de los Minions), pero que terminó siendo el primer proyecto animado de los estudios STX. Inicialmente su director iba a ser Robert Rodríguez (Spy Kids), pero al final fue reemplazado por Kelly Asbury, el director de Shrek 2 y Gnomeo & Juliet.

Como era de esperarse, el resultado no es un completo desastre, pero tampoco está al nivel de los grandes estudios de animación norteamericanos como lo son Pixar, DreamWorks o Illumination. Al igual que Trolls (otra cinta animada basada en una línea de juguetes), Ugly Dolls es un musical, el cual apela más al gusto de los más pequeños por su énfasis en los colores primarios y las figuras simples, así como por su ausencia casi fatal de humor sofisticado o referentes a la cultura popular, que hacen que los adultos permanezcan despiertos.

El centro de la película lo constituye Moxy (con la voz de la cantante Kelly Clarkson), una muñequita defectuosa que vive en Uglyville (la tierra de los muñecos feos) y sueña con servir de juguete a una niña en el mundo real. Moxy tiene a otros juguetes defectuosos de amigos, los cuales incluyen a Uglydoll (Pitbull), Ox (Blake Shelton), Babo (Gabriel Iglesias), Lucky Bat (Leehom Wang) y Wage (Janelle Monáe). Como es lógico, el grupo sale de los confines de su villa para buscar el “mundo real” y terminan en otro lugar llamado el Instituto de la Perfección, una tierra liderada por un odioso y petulante muñeco llamado Lou (Nick Jonas). Lo que sigue es altamente predecible, y tiene que ver con Lou y su trío de hermosas secuaces intentando impedir que Moxy y sus amigos conviertan su sueño en realidad.

El mensaje sobre la superficialidad de la belleza exterior está muy bien, pero la saga de Shrek lo elaboró con mayor elocuencia. La idea de unos juguetes que buscan darle amor incondicional a los niños ya fue explorada por la serie de Toy Story. Y los números musicales son bonitos, pero las voces de los cantantes elegidos carecen de fuerza actoral. El resultado es una cinta animada que se siente poco original y cuyos personajes no tienen la fuerza suficiente para ser recordados. Por lo menos, Ugly Dolls está bien animada y no posee el “síndrome de los ojos muertos” característico de las películas que no se producen por fuera del monopolio del dibujo animado para cine. Pero esta es una película efímera que tan solo llegará a afectar la memoria a corto plazo de los niños que acuden con sus padres a la sala de cine.


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