Un millonario con suerte

1.50

La adaptación del best seller de Romain Puértolas, pese a tener un gran reparto, es un trabajo manipulador y edulcorado que busca sacarle lágrimas al espectador y dar varias lecciones de vida en el camino.

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 21 Dec de 2018

Ken Scott / Dhanush, Bérénice Bejo, Erin Moriarty

Un millonario con suerte del director Ken Scott no cumple las expectativas. Foto cortesía de Cine Colombia


El director canadiense Ken Scott se dio a conocer por Starbuck, una simpática historia basada en hechos reales acerca de un hombre que se entera que es padre de cientos de hijos debido a que donó esperma durante dos décadas. No contento con haber tenido éxito en su tierra natal, realizó una nueva versión de su propia película, que terminó siendo la estéril Delivery Man protagonizada por Vince Vaughn.

Luego de terminar de estropear la carrera de Vaughn con la desastrosa Unfinished Business, Scott vuelve con un producto cínico, manipulador y no apto para diabéticos que pretende explotar al público que quedó cautivado con las cintas Forrest Gump y Quisiera ser millonario (ambas ganadoras del Premio de la Academia), adaptando El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea, el best seller del escritor francoespañol Romain Puértolas, publicado en 2013.

Al igual que la novela, la película de Scott pretende conmover, sacar algunas lágrimas y darnos consejos para la vida, al mejor estilo de las obras del autor brasilero Paulo Coelho o del músico guatemalteco Ricardo Arjona, quienes también han probado ser muy exitosos con este tipo de fórmulas melodramáticas, sentimentales y con pretensiones de sabiduría.

En Un millonario con suerte un hombre llamado Ajatashatru Lavash Patel (interpretado por Dhanush, estrella del cine de la India), les cuenta a tres niños delincuentes la historia de su vida. Aquí conoceremos su infancia, caracterizada por la pobreza y por una figura maternal fuerte, su sueño de convertirse en decorador de interiores y su accidente en el interior de un mueble que lo lleva a ser deportado a Inglaterra, para luego viajar a España, Libia e Italia.

Dichos viajes estarán sazonados con números de baile, romances imposibles, ayudas inesperadas, discursos ingenuos sobre el problema de la migración y ese “realismo mágico” que casi siempre se traduce mal cuando se lleva de la literatura a la pantalla grande.

Pese al carisma de Dhanush y al estar rodeado de actores de la talla de Bérénice Brejo (El artista), Erin Moriarty (Capitán fantástico), Barkhad Abdi (Captain Phillips), Gérard Jugnot (Los coristas) y Ben Miller (de la serie Death in Paradise), el tono manipulador de la cinta, las tramas argumentales que no llegan a ningún lado, el desperdicio de las múltiples locaciones y las lecciones de vida que parecen sacadas de un libro de superación, hacen de Un millonario con suerte una película pobre en contenido y desafortunada en sus intenciones.


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