Unicorn Store

2.50

Una artista fracasada que vive con sus padres está dispuesta a todo para obtener un unicornio en el disparatado debut como directora de Brie Larson

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 25 Apr de 2019

Brie Larson / Brie Larson, Samuel L. Jackson, Joan Cusack, Bradley Whitford, Mamoudou Athie, Hamish Linklater

La primera película de la actriz Brie Larson como directora, es un tremendo disparate que no logra ser una alegoría sobre la necesidad de la fantasía en las personas, ni tampoco alcanza a ser una crítica a la generación milenial. Cortesía de Netflix


Luego del éxito que significó la colaboración entre Brie Larson y Samuel L. Jackson para la película Capitana Marvel, Netflix estrena en su plataforma Unicorn Store, una cinta realizada en el 2017 y que marca el debut de Larson como directora.

En ella, la actriz interpreta a Kit, una aspirante a artista que luego de fracasar en la escuela de artes, regresa a vivir con sus padres (Joan Cusack y Bradley Whitford). Kit comienza a trabajar en una agencia de publicidad liderada por un jefe acosador (Hamish Linklater), cuando recibe una serie de extraños mensajes que la invitan a “la tienda”. Allí se encontrará a “El vendedor” (Samuel L. Jackson vestido de rosa y con escarcha en el cabello). Este personaje, similar a Willy Wonka, le promete lo que siempre quiso cuando era niña: un unicornio de verdad, el cual ella podrá obtener si cumple con una serie de tareas.

Si desde aquí está sospechando un inminente desastre cinematográfico, está en lo cierto. Lo que pretendía ser una alegoría sobre la necesidad de la fantasía para las personas o una crítica a la infantilización de la generación milenial, no llega a ser ni lo uno ni lo otro y termina siendo una comedia poco graciosa con unos escasos momentos genuinamente divertidos (la presentación de Kit de un electrodoméstico en la agencia de publicidad es ingeniosa y definitivamente hilarante).

Sin embargo, la culpa no es de Larson, la directora, ni tampoco de Larson, la actriz, quien le infunde dosis de ingenio, cinismo y humanidad a la cinta. No por nada Miguel Arteta terminó dejando el proyecto a un lado. Y es que el caótico guion de Samantha McIntyre no lo salvaba nadie.


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