Upgrade: máquina asesina

3.00

De la nada llega esta película cyberpunk sucia, hiperviolenta y tremendamente divertida, que nos recuerda la energía desbordada en los ochenta por Robocop y Terminator

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 19 Nov de 2018

Leigh Whannell / Logan Marshall-Green, Melanie Vallejo, Steve Danielsen, Harrison Gilbertson

A cualquier aficionado al cine de terror, las historias violentas y los cómics le puede gustar la nueva película de Leigh Whannell. Foto cortesía de Cineplex.


Para aquellos que se sorprendieron en la década de los ochenta con esas cintas violentas, viscerales y llenas de energía con títulos legendarios como Robocop y Terminator, y para aquellos fieles seguidores del cine de John Carpenter, llega un maravilloso homenaje cortesía de Leigh Whannell, el director que debutó con la interesante tercera parte de la saga La noche del demonio.

Upgrade, pese a su factura retro y a su espíritu de cinta de clase “B”, es un trabajo que se siente original y divertido. Ambientada en un futuro cercano, cuenta la historia de Grey Trace, un personaje interpretado por Logan Marshall-Green (The Invitation), quien es víctima de un asalto que acaba con la vida de su novia y que lo deja cuadripléjico. Eron (Harrison Gilbertson), un joven multimillonario y con un gran talento para los avances tecnológicos, se aproxima a Trace para hacerle una propuesta difícil de rechazar: por medio de una intervención quirúrgica clandestina, se le introducirá a Trace un dispositivo que hará que recupere su movilidad. Trace, quien ya no tiene deseos de vivir, acepta el trato motivado por un espíritu de venganza.

La operación llega a ser todo un éxito y obliga a Trace a mantener una doble identidad. Para su madre y para la detective encargada de su caso, Trace es un hombre confinado a una silla de ruedas, pero en realidad, él se ha convertido en un poderoso ser biomecanoide en cuyo cuerpo reside una inteligencia artificial que le aconseja cómo lograr su propósito de encontrar al grupo de peligrosos maleantes que asesinaron sin piedad a su amada. Además, dicho dispositivo puede tomar el control del cuerpo de Trace, convirtiéndolo en un arma letal e invencible, lo que justifica unas impresionantes secuencias de acción sucias y violentas, como deben ser en este tipo de películas.

Además de los títulos ochenteros mencionados, es imposible no hacer una comparación entre Upgrade y Venom, la reciente cinta basada en el anti-héroe de Marvel. Además del gran parecido entre Logan Marshall-Green y Tom Hardy, la lucha entre un hombre y una entidad que intenta poseer su cuerpo y su mente es la esencia de ambas películas. Sin embargo, Upgrade logra abordar ese conflicto con una mayor elocuencia e inteligencia, por no hablar de la brutalidad y crudeza a la que Venom renunció, con el objetivo de llegar a un público juvenil. Upgrade no teme a apuntar a un público adulto y por eso no se restringe en mutilaciones y evisceraciones, del mismo modo en que Robocop y Terminator lo hicieron en sus días, y de ahí su impacto.

Los fanáticos del cine de terror, del ciberpunk y del buen cine de acción, así como los amantes de los videojuegos violentos y los lectores acérrimos de cómics de superhéroes, van a encontrar en Upgrade una gratísima sorpresa. Esta cinta delirante, perversa, graciosa, violenta, frenética y llena de vuelcos sorpresivos, es la Hardcore Henry del año.


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