X-Men: Dark Phoenix

1.00

Sophie Turner muestra un gran potencial en su papel como Jean Grey, pero el director Simon Kinberg fracasa con la franquicia de ciencia ficción

por PETER TRAVERS | 06 Jun de 2019

Simon Kinberg / Sophie Turner, James McAvoy, Michael Fassbender, Nicholas Hoult, Jennifer Lawrence


Dark Phoenix no es solamente mala, es la peor película que se ha hecho sobre los X-Men. Es decir, lo más bajo de 12 cintas que se han realizado desde el 2000. Incluso las más flojas (X-Men Apocalipsis) tenían algo rescatable. Es sorprendente lo terrible que es este largometraje, teniendo en cuenta que el hombre que está cayendo en ese hoyo es Simon Kinberg en su debut como director, que ha trabajado como productor y guionista en la franquicia. ¿No debería conocer mejor a estos personajes?

Dark Phoenix sucede en 1992 y es parte de la serie en la que todos son más jóvenes y bonitos (Primera generación, Días del futuro pasado, Apocalipsis). Es decir, James McAvoy remplaza a Patrick Stewart como el Profesor X y Michael Fassbender hace lo mismo con el Magneto de Ian McKellen. Además, está Sophie Turner (inmortalizada en su papel de Sansa en Game of Thrones) en pleno ascenso al estrellato, demostrando el potencial que tiene en el rol de Jean Grey.

Sus poderes sorprenden a todos los que están a su alrededor, incluyendo a su profesor Bestia (Nicholas Hoult) y a sus compañeros Nightcrawler (Kodi Smit-McPhee), Tormenta (Alexandra Shipp), Quicksilver (Evan Peters) y Cíclope (Tye Sheridan), su novio. Pero es Raven, interpretada por la ganadora del Óscar Jennifer Lawrence, quien lidera el apoyo a Jean con un comentario de poder femenino. “Las mujeres siempre están salvando a los hombres”, dice, sugiriendo cambiar el nombre a X-Women. Pero la película no hace nada con esto.

En cambio, Kinberg nos deja con una serie de escenas en las que Jean lucha contra ella misma. No puede controlar sus poderes mentales. Cuando niña ocasionó un accidente de tránsito fatal porque no soportaba que su mamá escuchara a Glen Campbell en el carro. Es algo extremo, pero deja claro el mensaje. Acercarse a Jean es peligros y, tras repetirlo varias veces, Kinberg lo demuestra. Torturada por el peso de la culpa, la mutante decide irse al lado oscuro para ser Dark Phoenix, abriendo el camino hacia una inmensa angustia y un sinnúmero de efecto especiales que sorprenden por lo flojos que son.

Para darle más picante, el director presenta a otra mujer peligrosa, una alienígena llamada Yuk (Jessica Chastain) que tiene mirada de confundida, un reflejo de todo lo que siente el público. Al parecer, Yuk quiere absorber los poderes de Jean. La cinta después pasa a unos encuentros tontos en los que ambas levitan y se miran frente a frente con los ojos rojos. ¿En serio? ¿Es todo lo que se les ocurrió? Turner se divirtió más al lado de Littlefinger. Y nosotros también.

Pero lo más dañino es que Dark Phoenix fracasa al intentar entender el lado humano de los mutantes, todas son palabras vacías. Eso es todo. Parece que a nadie le preocupa que el mundo está por ser destruido. Cuando un personaje importante muere (nunca diré quién es), todos siguen su vida común y corriente, como si trabajaran en un banco y no intentaran detener el fin del planeta.

Dark Phoenix debía ser lo último que Fox realizaría sobre los X-Men. ¿Será verdad? Disney y Marvel ya están preparados para tomar la batuta. La película termina con un final abierto, que podría continuar en The New Mutants. En medio de problemas entre los retrasos, los productores lograron contratar a Maisie Williams (la hermana de Turner en GoT) para interpretar a una mutante escocesa que puede transformarse en lobo. Tal vez un toque de terror al estilo Stephen King podría ayudar, porque con Dark Phoenix parece que la serie de X-Men no puede ser salvada.


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