Yo, Lucas

3.00

El director Lucas Maldonado retrata un documental descarnado, duro, patético y terriblemente sincero

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 24 Sep de 2018

Yo, Lucas revela anécdotas, errores y diálogos en la vida amorosa de Maldonado, afectada por las drogas y el alcohol.


A sus 21 años, la artista, música, escritora y directora Carol Morley abandonó su hogar y no regresaría sino 12 años después. Desde que tenía 16, en la década de los ochenta, ella tomaba alcohol de una manera desaforada en un ambiente de fiestas excesivas. En 2000, Morley sublima sus acciones dirigiendo y presentando un documental llamado The Alcohol Years, en el que ella intenta obtener claridad de un período oscuro y confuso de su vida, preguntándole a sus seres queridos qué fue lo que sucedió en sus años de alcoholismo y cómo ella era vista para las personas que la rodeaban.

Esto es prácticamente lo mismo que intenta hacer con su ópera prima el director Lucas Maldonado, miembro de una familia de artistas conformada por su madre, la realizadora Camila Loboguerrero (María Cano); su padre, el renombrado arquitecto Rafael Maldonado; y su hermano, el actor Matías Maldonado (Narcos).

Lo que inicialmente iba a ser un documental acerca de Blas, uno de los mejores amigos de Lucas y quien falleciera víctima del alcoholismo al igual que su padre, termina siendo un intento de acto de contrición. Básicamente, Lucas invita a sus exnovias a la cama para que cuenten anécdotas que permitan construir el perfil de un perdedor que no quiere renunciar a una vida tanto hedonista como autodestructiva, impulsada por el consumo de alcohol, bazuco y cocaína.

Lucas no tiene reservas para exponer en su película deslices homosexuales para revelar su conducta egocéntrica y de rasgos sociopáticos, confesar algunos actos atroces cometidos en su adolescencia y aceptar que no quiere dejar el alcohol. Pero lo que hace que este documental vaya más allá de ser una experiencia cercana a una terapia psicoanalítica llevada al cine, está en ver a las mujeres en la vida de Lucas confesar su fascinación por este hombre. Al igual que el éxito de la trilogía de Cincuenta sombras de Grey permite dilucidar la fascinación que tienen las mujeres por el sometimiento masculino en una época de supuesta liberación femenina, Yo Lucas nos muestra cómo para las mujeres en la vida de Lucas (incluyendo a su madre), los hombres infantiles, egocéntricos y autodestructivos generan un atractivo irreprimible.

Lucas Maldonado, con muy pocos recursos (los cuales incluyen una serie de animaciones primitivas), ha logrado armar un documental descarnado, duro, patético y terriblemente sincero. El cineasta logra transmitir y contar ese comportamiento masculino transgeneracional, que se niega a parar y se conecta con la idealización frente a los realizadores que hicieron parte de ese movimiento cinematográfico denominado como Caliwood y que el documental de Luis Ospina llamado Todo comenzó por el fin mostró como un grupo de personas cuyo talento se diluyó en los excesos.


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